Piratas “al abordaje” electoral en Onda

mayo 20, 2015

El partido político “Piratas”, de creación europea y uno de los mayoritarios en democracias consolidadas como la islandesa, en España quizá tiene imagen de “partido friki de esos que se descargan películas en internet”, pero es mucho más que eso: una opción joven, con ideas renovadas y que suelen atraer a jóvenes hastiados de partidos más clásicos.

Los piratas se presentan en pocos municipios en estas elecciones, y uno de ellos es Onda, con posiblemente la candidatura con la edad media más joven (y uno de los dos alcaldables más jóvenes) de las nueve listas que podremos votar el domingo 24.

Sabiendo que es muy difícil que logren representación en el Ayuntamiento, durante dos tardes (una en la Cassola “contraprogramando” a Zapatero, y la otra en el Casal Jove -donde acudí a escucharles-) el número uno de la candidatura, Rubén Romero, detallaba su programa electoral y ofrecía las explicaciones que pudieran interesar sobre el mismo.

Llamaba la atención que repartían el programa directamente a quien asistiera al mismo, impreso en folios, y en el mismo habían redactadas hasta 85 propuestas de todo tipo, de las que el propio alcaldable destacó una sobre empleo, que consiste en la compra al SAREB de naves industriales embargadas de Onda, para darles una nueva viabilidad alquilándolas gratis a empresas a nivel nacional a cambio de que se contrate a personas de nuestro municipio (y manteniendo la Corporación la titularidad del bien inmueble).

Muchas propuestas de empleo, economía, servicios sociales, o vivienda; también algunas clásicas del “movimiento pirata” como el software libre o fomentar la Administración electrónica, lo que, en definitiva, comprende un programa más maduro y con contenido que lo que pudiera parecer inicialmente.

Tripulación del barco pirata en el Casal Jove de Onda

Tripulación del barco pirata en el Casal Jove de Onda

La falta de presupuesto para realizar la campaña (al contrario que grandes partidos), la tormenta de ideas que supone el programa electoral, y la juventud, dinamismo y camaradería de los “Piratas”, me recordó a la esencia de una asociación universitaria. Pero no en un sentido negativo, sino muy al contrario: un grupo de chicos y chicas que, con más ilusión que experiencia, les apetece entran en este mundo con verdaderas ganas de aprender y de trabajar para mejorar la calidad de vida de sus vecinos.

El “Partido Pirata” contribuye a sanear la política, con esa esencia -e inocencia, a su vez- de movimiento joven/estudiantil. Espero que, obtengan representación o no, los piratas ondenses sigan participando en el movimiento ciudadano de Onda.

Personalmente, cuento con un amigo de cuando éramos críos en el número 2 de la candidatura, el ondense Juan Bautista Esteve, un chaval que destaca por su alta capacidad intelectual, y con quien me hice una foto (para dedicársela a una amiga en común) que comparto para cerrar esta entrada:

J.B. y el menda tras el acto pirata

J.B. y el menda tras el acto pirata

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Sangre compartida

diciembre 19, 2011

(Hace muchísimo tiempo que no escribía en este blog; me apetece volver a hacerlo, y puestos a comenzar a escribir sobre política, Onda, y todo eso, qué mejor que sobre un tema que sigo sin entender mucho, sobre cuya temática escribí uno de los enlaces de mi viejo blog del que me siento más orgulloso: “el chico negro del tren“).

Estoy convencido de que los hombres -en genérico, englobando a mujeres- son iguales. Independientemente de sexo, raza, religión, orientación, y ese montón de cosas más que suelen salir en textos legales y tal.

Por desgracia, en mi ciudad, a veces parece que unos somos -o son- más iguales que otros. Me explico.

En Onda existe una de las pocas concejalías en manos de los denominados “partidos xenófobos”, que obtienen parte de su apoyo de los votantes que desaprueban la inmigración. Ahora hay más de esos con el famoso PxC de Cataluña, y el que nos toca en Onda es España 2000.
Hay un bajo comercial que les sirve a los inmigrantes marroquíes de mezquita -a unos escasos 70 metros de mi casa-, y los representantes de ese partido hace poco recogían firmas para que se les obligara a cerrar la mezquita.

Por otro lado, estos días ha sido “comentado” en el pueblo que, en la entrega de premios de una carrera escolar, el presentador se burlaba de los niños que habían quedado entre los primeros, haciendo mofas con nombres de difícil pronunciación -rumanos o marroquíes, supongo-.
Conozco al presentador, y estoy seguro de que no existió mala fe ni el más mínimo atisbo de racismo o diferenciación por su parte, sino tan sólo la idea de divertir y animar al público (idea desafortunada, sí, pero no más).
El problema no han sido esos comentarios -sin mala intención-, sino el prejuicio que denotan y la multitud de conversaciones de bar sobre si “sobran los moros” o dejan de sobrar.

Junto a estas dos noticias, hay una tercera (de hace un tiempo ya), que recordaba con mi hermano el otro día, y que -ya ves, que cosas- no tuvo tanta repercusión; sobre población marroquí de Onda que organizó una donación de sangre en la mezquita, a la que acudieron 60 donantes.

Lo cierto es que, si yo o un hijo mío necesitáramos sangre, y nos la dieran de aquella que se recogió en la “mezquita”, me parecerá estupendo que tengan ese lugar para reunirse, que estén en Onda, y que tuvieran la feliz idea de donar sangre.

No me gusta la religión musulmana, ni sus costumbres, ni el machismo que se escurre en su sociedad; pero estoy seguro de que los “moros”, los “rumanos” y demás son personas igual que nosotros.

Y los de mi ciudad tuvieron la feliz idea, para que pudiéramos comprobar que somos iguales, de pasarnos un poco de su sangre a los hospitales de por aquí.


Ya se acercan elecciones por Navidad

enero 9, 2007

El otro día estaba con los críos en Onda Jove, un espacio de juegos y deporte que monta el Ayuntamiento de Onda en Navidad la semana entre Nochevieja y Reyes.

Suelo ir todos los años; es un espacio que tiene bastante éxito, y donde nos reunimos en cuatro días un montón de padres con sus hijos.  Soy asiduo a las actividades culturales/sociales/infantiles en mi ciudad, como otros cuarenta padres y madres, de forma que “los que vamos todos a todos los sitios” nos acabamos conociendo de vista.

(Quizá alguien pregunte: ¿y ésto que tiene que ver con política? Parece un post de tu blog personal)

El caso es que el primer día, que era la inauguración, me sorprendí de ver a tanto político local (concejales y aspirantes a ser concejales) entre los padres asistentes. Algunos concejales van a actividades con sus hijos, pero no demasiados, la verdad. En un momento conté a veinte entre concejales y personas comprometidas con algún partido asistiendo a la feria de Onda Jove (yo fui concejal hasta hace poco y los conozco, claro). Qué raro, me dije.

Hasta que caí en la cuenta. Estas son las Navidades de antes de elecciones municipales. Dentro de tres o cuatro meses hablaremos de candidaturas electorales, y dentro de cinco meses hablaremos de campaña y día electoral.
Y hay que posicionarse para ambas cosas: primero te posicionas (de forma individual) dentro del partido al que pertenezcas para ir en listas, y cuando estás en la lista te posicionas (de forma colectiva) para sacar un buen resultado electoral.

No lo voy a criticar; me parece un comportamiento plausible, yo mismo lo he hecho y quizá algún día tenga que volver a hacerlo. Pero me hace gracia. Además, si preguntas a alguno, te dirá que no va por oportunismo ni cercanía de listas ni nada, sino porque quiere ir de forma natural. Lo curioso es que casi todos vayan de forma natural cuando se acercan elecciones (y lo repito: yo también iba, con toda mi naturalidad; ahora voy porque voy a todo lo que hacen para los críos si mis críos quieren ir).

Se lo comenté, a modo de chiste, a un aspirante a concejal de “los míos” (el PP), a un concejal de “los otros” (el PSOE), y a un padre-periodista. Y es que, de verdad, me hizo gracia la cosa.