Sangre compartida

diciembre 19, 2011

(Hace muchísimo tiempo que no escribía en este blog; me apetece volver a hacerlo, y puestos a comenzar a escribir sobre política, Onda, y todo eso, qué mejor que sobre un tema que sigo sin entender mucho, sobre cuya temática escribí uno de los enlaces de mi viejo blog del que me siento más orgulloso: “el chico negro del tren“).

Estoy convencido de que los hombres -en genérico, englobando a mujeres- son iguales. Independientemente de sexo, raza, religión, orientación, y ese montón de cosas más que suelen salir en textos legales y tal.

Por desgracia, en mi ciudad, a veces parece que unos somos -o son- más iguales que otros. Me explico.

En Onda existe una de las pocas concejalías en manos de los denominados “partidos xenófobos”, que obtienen parte de su apoyo de los votantes que desaprueban la inmigración. Ahora hay más de esos con el famoso PxC de Cataluña, y el que nos toca en Onda es España 2000.
Hay un bajo comercial que les sirve a los inmigrantes marroquíes de mezquita -a unos escasos 70 metros de mi casa-, y los representantes de ese partido hace poco recogían firmas para que se les obligara a cerrar la mezquita.

Por otro lado, estos días ha sido “comentado” en el pueblo que, en la entrega de premios de una carrera escolar, el presentador se burlaba de los niños que habían quedado entre los primeros, haciendo mofas con nombres de difícil pronunciación -rumanos o marroquíes, supongo-.
Conozco al presentador, y estoy seguro de que no existió mala fe ni el más mínimo atisbo de racismo o diferenciación por su parte, sino tan sólo la idea de divertir y animar al público (idea desafortunada, sí, pero no más).
El problema no han sido esos comentarios -sin mala intención-, sino el prejuicio que denotan y la multitud de conversaciones de bar sobre si “sobran los moros” o dejan de sobrar.

Junto a estas dos noticias, hay una tercera (de hace un tiempo ya), que recordaba con mi hermano el otro día, y que -ya ves, que cosas- no tuvo tanta repercusión; sobre población marroquí de Onda que organizó una donación de sangre en la mezquita, a la que acudieron 60 donantes.

Lo cierto es que, si yo o un hijo mío necesitáramos sangre, y nos la dieran de aquella que se recogió en la “mezquita”, me parecerá estupendo que tengan ese lugar para reunirse, que estén en Onda, y que tuvieran la feliz idea de donar sangre.

No me gusta la religión musulmana, ni sus costumbres, ni el machismo que se escurre en su sociedad; pero estoy seguro de que los “moros”, los “rumanos” y demás son personas igual que nosotros.

Y los de mi ciudad tuvieron la feliz idea, para que pudiéramos comprobar que somos iguales, de pasarnos un poco de su sangre a los hospitales de por aquí.

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